Da lo mismo el ninguneo velado que hacen
los que saben poco de fútbol al preguntarse si Universidad Católica vs Colo
Colo es clásico o no. Con ese criterio los clásicos de otras regiones no
existirían porque si bien representan rivalidades de enorme arraigo carecen de
la cobertura y popularidad de estos encuentros. La historia de Universidad
Católica, aquella que lo ha convertido en un equipo importante y reconocido a
nivel internacional, se incrementa respetando su historia, buscando la
consecución de nuevos objetivos y no con
poses de soberbia que poco le vienen a equipos en debacle deportiva y
financiera como Colo Colo.
El clásico con mayor tradición de este país
es el universitario. Sus verdaderos orígenes se remontan a 1909 con el 3-3 y el
4-1 a
favor de Universidad Católica Football Club sobre Universidad de Chile en la
cancha El Carmen. La rivalidad contra Colo Colo surge después: En 1954 la Franja dio la vuelta
olímpica ante un Estadio Nacional repleto y en 1997 le dio una paliza a su
rival con un rotundo 3-0 en la final del Apertura. También hubo definiciones a
favor del adversario en 2002 y 2009. En el Apertura 2011 este enfrentamiento
deportivo sumó otro capítulo con la remontada de Universidad Católica en el
Monumental: Fue 4-2 con gran actuación de Lucas Pratto y el ingenio de José
Luis Villanueva para dejarle espacio a uno de los remates del delantero
argentino. En rigor la Franja
ya sabía de encuentros épicos en esa cancha al imponerse 3-2 en el Apertura
2003 y 2006 luego de que ellos anotaran los dos primeros goles de dichos
encuentros.
Sí. Universidad Católica se siente a gusto
en el Monumental. La cancha le acomoda, el público local alienta a su equipo
sin duda, pero no ejerce una presión constante que transforme el estadio en una
caldera como ocurre en San Carlos de Apoquindo cuando la hinchada vuelca a la Franja sobre su adversario.
Finalmente, si no fuera un partido a la altura del duelo entre las
universidades, lo único clásico es el triunfo de Universidad Católica sobre
Colo Colo en esa cancha, donde ha festejado diez veces en torneos locales y una
más en Copa Chile 1992 al imponerse por 3-2.
Universidad Católica desperdició ocasiones
de gol en el primer tiempo y en la etapa de complemento ocasiones de gol que
habrían puesto justicia para lo que ambos equipos exhibían en el campo de
juego. Carlos Bueno lo tuvo al menos tres veces, una oportunidad clara en el
primero, un cabezazo libre de marca en el segundo y luego una entrada libre al
área en la cual envió el balón sobre el travesaño. Sosa desperdició otro gol
clarísimo. El rival contaba con Emiliano Vecchio como su mejor arma, pero el
mediocampista sintió el desgaste inicial y se fue diluyendo a medida que
transcurrían los minutos. Fernando Meneses inquietaba, a grandes rasgos la
defensa de Universidad Católica funcionaba bien salvo el error de Enzo Andía
que provocó una entrada libre de Carlos Muñoz, y Tomás Costa manejaba las
acciones en el mediocampo. Sixto Peralta tenía un duelo personal con el
irritante Gonzalo Fierro, no puede ser que un tipo simule tanto en una época
donde existen herramientas digitales que cada semana lo dejan en ridículo. El
rival no era más complicado de lo que fue Ñublense en Chillán o Cobresal en El
Salvador, aunque la emoción de un clásico y la urgencia de los tres puntos para
mantenernos en carrera aumentaban considerablemente el valor de un gol desperdiciado o un balón
perdido.
El gol de Hans Martínez vino del exclusivo
aporte que hizo Fernando Cordero en el partido. Golazo: Gran rechazo (se elevó
1,54), gesto técnico con el borde interno y a celebrar. Nicolás Castillo entró
a la cancha cuando los ánimos estaban al borde de la explosión y fue expulsado
por Enrique Osses en los incidentes provocados por la burda agresión de Felipe
Flores a Christopher Toselli.
Juan Guillermo Domínguez sacó la gata que llevaba dentro – aclarando
que los gatos son animales con un corazón enorme que les permite abrirse paso
en una ciudad acondicionada para las carreteras - y rasguñó a Nicolás Castillo
porque no tenía una cartera a mano para pegarle. Menos mal que tampoco andaba
con tacos o le deja la tapilla marcada en la frente. Enrique Osses se hizo el
desentendido con los rasguños y en su informe consideró agravante que Castillo
no abandonara la cancha bajo proyectiles. Está clarito Osses. No debería
arbitrarle más a Universidad Católica ni a ningún otro equipo. Después de mil
minutos de descuento, está claro que el empate convenía al equipo favorito de
Osses y el Patrón del mal que trabaja en Azul Azul invocaba a las fuerzas
oscuras desde su sarcófago, terminó el partido y los jugadores fueron al
encuentro de su hinchada. Universidad Católica festejó sus 76 años con un
triunfo alentador y uno de los rivales tradicionales había prestado su casa
para la celebración.
Después del partido resultaron heridos
Byron Quezada con un herida a bala en el estómago, un niño en La Florida debido a un
proyectil que provino de un vehículo y Tomás, un estudiante de octavo básico
agredido en Temuco por adultos. No sólo los directivos de Universidad Católica
deberían utilizar la tribuna y la
repercusión social que se desprende de sus cargos para exigir justicia y penas
de cárcel para los delincuentes que atentan contra la vida de sus hinchas, todo
el fútbol chileno y la sociedad en general debe trazarse como meta la
eliminación de lacras que utilizan armas sin provocación previa. La posesión de
armas ya es un delito, sin duda, incluso algunos nos sentimos más amenazados a
ratos por las fuerzas policiales, pero utilizarlas en contra de personas que no
hacen ningún daño (especialmente los niños) contradice todos los principios y
códigos que poseemos los hinchas que llevamos años alentando a un equipo desde
el tablón.
Ninguno de los partidos que se avecinan
parece fácil. En las fechas finales surgen los incentivos, otros cobran bonos
extras y Universidad Católica debe ganarle a todos para mantenerse con
opciones. La final de la Copa
del Mundo vale Carachito Domínguez al lado de la
Copa Chile , Scarlett Johansson es como la
Copa Chile y el campeonato como Natalie
Portman, o sea hay que ir por todo perrito.
¡Grande Universidad Católica!, 76 años
mejorando el país como dijo @Muchachill0, y su hinchada como siempre alentando
en cada estadio donde el equipo se presenta.