Cristian Berríos
El 12 de mayo de 1963, Néstor Isella debutó oficialmente por Universidad Católica. Ese día La Franja derrotó por 3-0 a Deportes La Serena y la figura del encuentro fue Eleodoro Barrientos, autor de dos goles. La otra anotación fue obra de Armando Tobar.
En ese partido, el volante argentino, que llegaría a ser ídolo de la institución y campeón en 1966, apenas insinuó parte de su talento. Tuvo un par de remates al arco con cierto "veneno", como se describe en Revista Estadio, y mostró su intención de meter pases profundos.
Como dato curioso, dos semanas después Universidad Católica empató 2-2 en Quillota. Cuando el partido finalizaba, Néstor Isella realizó una espectacular chilena y el balón fue a dar al fondo de las mallas. Era el tanto del triunfo. El árbitro Mario Gasc anuló el gol por ser una "jugada peligrosa", aunque en esta fotografía no se aprecia la presencia de rivales cerca del crack cruzado.
La historia finalmente situaría su aporte futbolístico entre quienes marcaron una época y a varias generaciones.
Don Néstor fue un jugador de gran temperamento dentro de la cancha, sobre todo en los clásicos universitarios. Era talentoso en la conducción del balón, y se convirtió en uno de los goleadores históricos de Universidad Catolica con 105 anotaciones.


















