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jueves, 31 de diciembre de 2020
jueves, 27 de agosto de 2020
📷 Postales
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Alberto Fouillioux,
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Club Deportivo Universidad Católica,
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Néstor Isella
martes, 14 de junio de 2016
📇 Ignacio Prieto: Más vigente que todos en Cruzados SADP
Ayer
lunes 13 de junio, Ignacio Prieto estuvo presente en el programa Cónclave
Deportivo. El ídolo cruzado dejó muchas frases dignas de reflexionarse, por
ejemplo sobre la falta de respeto de José María Buljubasich: “Me dio pena, pero superado. Uno tiene que
ser caballero y cruzado. Y saber perfectamente con quien o con quienes puede
compartir en ciertos momentos del fútbol. Por otro lado, la gente y los
verdaderos hinchas de Universidad Católica estuvieron siempre a mi lado, siempre
en el apoyo, y los amigos, que son lo más importante en el fútbol, siempre
estuvieron al lado mío, por lo tanto superado”.
Acerca de la galería que
lleva su nombre sentenció: “Tener una
tribuna y ser Cruzado caballero no todos lo logran”. Don Nacho destacó a
los jugadores jóvenes que han sido importantes en el equipo y sobre las
contrataciones de los últimos años declaró: “Esa
fue una de las molestias del señor Buljubasich. En mi opinión, tenemos la
posibilidad de opinar todos y libremente, no me habían gustado las
contrataciones”.
Sobre la conformación del plantel de cara a los próximos
desafíos tanto a nivel nacional e internacional agregó: “Católica merece tener jugadores de alto rendimiento para estar en los
primeros lugares”.
Con
la relación el proceso de búsqueda de
los refuerzos comentó “En la época
en que me tocó dirigir, hace tantos años, uno tenía la suerte de poder viajar a
ver al jugador en persona, conversar sobre que necesitaba de ellos, para no
cambiar el rumbo en la formación de los chicos”.
Columna de Razta: Breve resumen de una larga historia
viernes, 3 de junio de 2016
📇 Entrevista a Ricardo Lunari [2006]
CB
En
1992, Newell’s venció a River por 5-0, Castrilli expulsó a cuatro jugadores de
la banda sangre, y anotaste dos goles e hiciste una asistencia ¿Fue la mejor
actuación de Ricardo Lunari en un partido de los torneos locales del fútbol
argentino?
No sé si mi mejor actuación, pero si la más recordada.
A partir de ese partido Newell’s llegó a la cima del campeonato y no la largó
hasta su consagración.
Con
sus logros Marcelo Bielsa se hizo conocido por su rigurosidad táctica y
análisis de los adversarios ¿Poseía a principios de los 90´ el carisma
necesario para que sus conceptos fueran asimilados sin resistencia en el grupo de
jugadores?
En esa época era un diamante en bruto, que se fue
puliendo de a poco para convertirse, en estos momentos, en uno de los técnicos
más capacitados de todo el mundo. Por supuesto que tuvo algún tipo de
resistencia entre sus jugadores debido a su exigencia máxima, pero esta se fue
diluyendo a medida que los resultados lo fueron acompañando.
Llegaste
a Universidad Católica en 1993 bajo el mando de Ignacio Prieto, campeón de la
Libertadores y la Intercontinental con Nacional de Uruguay. ¿Consideras
indispensable que en la banca exista un bagaje internacional en las instancias
decisivas?
Es fundamental para la obtención de un objetivo tan
grande como fue ese subcampeonato de América, ya que todo aquello que nos
tocaba vivir a los jugadores él ya lo había vivido previamente. Por eso se
anticipaba a los problemas, y nos allanaba mucho nuestro camino. Uno se siente
muy confiado de tener una persona con esa experiencia apoyándote a cada paso.
Antes
de la semifinales frente al América de Cali daba la impresión de que subías tu
rendimiento a medida que las dificultades aumentaban ¿Estabas sacando lo mejor de la galería o en Newell’s habías
insinuado un nivel parecido jugando más arriba?
Yo creo que a medida de que las dificultades aumentaban
la confianza en mi juego, y en todos mis compañeros y equipo de trabajo, se
iban potenciando. Creo, sin lugar a dudas, que lo mejor de mí lo puse al
servicio de ese gran grupo que supo sacar la cara, no sólo por la UC sino por
todo el fútbol chileno.
En
la final contra Sao Paulo, con cincuenta mil personas o más en el Estadio
Nacional, Ricardo Lunari acertó un bombazo desde el patio de la casa de sus
viejos, tras la cordillera, pasando por San Carlos de Apoquindo y Avenida Pedro
de Valdivia. Fue una verdadera explosión. ¿Qué se te cruzó por la mente?
Cuando vi que la pelota botaba y se levantaba no dudé y
saqué el derechazo más famoso de mi carrera, cuando sentí como impactaba al
balón sabía que ni Zetti ni nadie podía parar ese bombazo, porque lo saqué
desde el alma y no iba a permitir que nada impidiera que terminara en el fondo
del arco brasilero. En ese instante, sentí una felicidad enorme porque empezaba
a retribuirle a mucha gente que hizo posible que yo llegara a Católica, y sentí
que no les estaba fallando.
Alfonso
Swett vendió tu pase antes de que finalizara la campaña por el Torneo Nacional.
Al margen del beneficio económico ¿Te sentiste exiliado de la franja en un
momento donde te convertías en estandarte?
Lo que quiso hacer don Alfonso fue mantenerme en el
equipo. Por eso habló conmigo prometiéndome elevar mi contrato y pedir una suma
exagerada para que los mexicanos dijeran que no. A pesar de que la Cato había
pagado 300.000 dólares por mi pase, les pidió 900.000 dólares, una cifra que
ninguno de nosotros pensamos que pagaría el Atlas, pero atrás de todo esto
estaba la determinación de Marcelo Bielsa de llevarme a como diera lugar.
Cuando don Alfonso me llamó para decirme que se había arreglado mi pase, me
comunicó su tristeza y el sentimiento en mi casa no era de alegría sino de una
muy profunda resignación, pero en el fondo de mi corazón sabía que algún día
volvería a la tienda cruzada.
A
mediados de 1995, declaraste en el programa “La
Gran Sintonía Cruzada” de Radio Corporación que elegías a la franja por
sobre cualquier equipo en el mundo. ¿Cuánto tiempo tardaste en darte cuenta que
Pellegrini te había traído para bajar la presión de una hinchada que te pedía a
gritos?
Cuando Manuel me llamó a México para decirme que me
quería de vuelta en la UC, pensé que el corazón me iba a estallar de felicidad.
Si bien sabía que algún día volvería, nunca pensé que mi retorno iba a ser tan
pronto. Me dijo que necesitaba un ocho
y que me esperaba con ansias. Inmediatamente, me comuniqué con Bielsa, y con los
dirigentes, para que arregláramos la situación y, a pesar de que dejaba de ganar
una fortuna para volver a Chile, ya que el contrato era casi la mitad, no dudé
en tomar el primer avión para volver a mi amado club. Lamentablemente, a las
pocas semanas, me di cuenta que fui usado por Pellegrini, y que en ningún momento
sentía aprecio no solo por mí sino por el estilo de mi juego, lo que determinó
mi salida en julio de 1995. En ese momento pensé que nunca más volvería.
¿Existía
conciencia en el plantel de 1995 que la Copa Interamericana obtenida el año
anterior era consecuencia del esfuerzo desempeñado por ustedes en 1993? Lo
pregunto porque Manuel Pellegrini argumenta a la hora de partir en 1996 que su
período había arrojado un título internacional, una Copa Chile y dos liguillas.
Las copas internacionales hay que ganarlas, aunque se jueguen
con rivales inferiores. Yo miré ese partido desde México por televisión, en una
noche inolvidable, y me alegré mucho por ese título porque sabía que ese equipo
ganó gracias al esfuerzo hecho por los jugadores en 1993. Tampoco hay que dejar
de tener en cuenta que la UC jugó esa copa por desistimiento del San Pablo, y
por lo tanto no fue un trabajo tan grande, ya que sólo se jugaron 2 partidos. Pero,
para llegar a esa instancia, en el 93' otros jugadores con otro cuerpo técnico
tuvieron que superar muchos inconvenientes para permitir el título de la
Interamericana del 94'.
A
diferencia de Prieto, que apostaba al juego asociado haciendo énfasis en los
cambios de velocidad y el pique al vacío de los laterales, Pellegrini apostaba
al avance en bloque, con un creador muy marcado, y la triangulación en búsqueda
del espacio en el área. La prensa de la época jamás descubre la diferencia y te
acusa de estar pasado en revoluciones cuando tratabas de combinar y desmarcarte
¿Notaste un desfase con respecto a la dinámica del juego desarrollado en 1993?
Lo que me pasaba en el 95' era que no contaba con la
confianza del entrenador. Como disponía de los últimos 20 minutos de cada
partido, yo quería en ese corto lapso mostrar todo lo que tenía para convencer
al técnico que merecía estar en el equipo. A pesar de estos feos momentos, no
puedo olvidar que le marqué un gol a River Plate, con Francescoli incluido, en
el último minuto. Nos permitió vencer dos a uno. En cambio, en la época de Nacho
Prieto contaba con la confianza y apoyo del mister
y todo resultaba demasiado fácil para mí.
Fernando
Carvallo solicitó tu regreso en 1996 y vuelves bajo el mando de un técnico
ofensivo con un paladar muy técnico en el dominio de balón. Al año siguiente,
el equipo fue reforzado en puestos claves ¿Qué memorias tienes de la campaña
del Apertura 1997 y tu participación en la gran final?
Gracias a Dios tuve la suerte de tener dos técnicos
como el Nacho Prieto y Fernando Carvallo. Aparte de ser de los mejores
entrenadores que conocí en mi carrera, eran seres humanos excepcionales y daba
gusto matarse en la cancha por ellos. Las prácticas eran entretenidas, y con
tanto fútbol que uno no veía la hora de que llegara el momento de entrenar con
esos monstruos. Cada práctica era una enseñanza nueva. En el 97' se formó un
equipazo. Creo que de no haber sido por el problema en San Carlos en un partido
con Audax Italiano íbamos a lograr el bicampeonato, y quedaríamos en la memoria
de todos los cruzados. Fue un honor integrar ese plantel y ganarle la final a
Colo Colo, lo tengo como la alegría más grande de toda mi carrera. Los festejos
de ese campeonato fueron los más placenteros de mi vida, y ese momento del gol fue lo más fuerte que viví dentro de una cancha de fútbol.
¿Tenías
ganas de embarcarte en una nueva aventura en 1998 o fuiste exiliado por la
dirigencia de la época? Hubo casos emblemáticos como el del Beto Acosta donde
él mismo reconoce que lo transfirieron cuando pensaba radicarse en Chile.
Tuve un problemita con un desubicado que se metió a la
salida del camarín en un mal partido nuestro, y lamentablemente había cámaras de
televisión. Las cosas se hicieron públicas, y ese lamentable episodio creo que
empezó a marcar el final de mi carrera como jugador en la UC. En seguida,
apareció la oferta del Salamanca de España, en primera división en esa época, y
los dirigentes queriendo evitar algún problema mayor apuraron mi venta. Había
pensado radicarme en Santiago y retirarme en la Cato, pero lamentablemente no
se pudo dar y me tocó marcharme para nunca más regresar al equipo de mi corazón.
¿Qué te recordaba a la distancia tus días
con Universidad Católica y qué atesoraste en la despedida de Mario Lepe?
Siempre desee volver, con cualquier pretexto, para
poder darme el gusto de entrar al menos una vez más a mi amado San Carlos. Cuando
me llegó la invitación al partido despedida de ese gran amigo y monstruo, Mario
Lepe, sentí que era un premio a tantos deseos míos, a tantas ilusiones por
sentir otra vez el inmenso cariño que los cruzados me tienen, que es reciproco
por supuesto. Cuando volví a entrar a ese bendito templo, se me aflojaron las
piernas por primera vez en mi carrera, y volvieron a mi mente tantos recuerdos,
tantas alegrías, tantos domingos felices. Le doy gracias a Dios por haberme
permitido vivir esa noche maravillosa y le sigo pidiendo que ojalá se repita
algún día.
Finalmente,
si tuvieras la oportunidad de volver al pasado ¿Qué harías distinto y qué
repetirías?
Lo único que cambiaría sería que mi último partido
hubiera sido en San Carlos de Apoquindo, y repetiría todos los gloriosos
momentos vividos con la camiseta número ocho del equipo de mi vida.
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miércoles, 16 de marzo de 2016
📇 La promesa incumplida a Juvenal Olmos y muchas otras más
Escrito el 16 de marzo de 2016
Actualizado el 20 de agosto 2022
A fines de la década del ochenta,
Alfonso Swett reunió en el camarín al plantel de Universidad Católica, campeón en forma brillante de la temporada anterior. Los jugadores intuyeron que se avecinaba un anuncio
importante. "Chico" Swett, entonces presidente del Club Deportivo Universidad Católica,
prometió que pondría una placa con el nombre del primer jugador cruzado que
anotara un gol en San Carlos de Apoquindo.
El 25 de
septiembre de 1988, Juvenal Olmos desató el esperado festejo en el recinto precordillerano. Fue en el triunfo por 3-0 frente a Fernández Vial, Luis Abarca y Patricio Mardones
anotaron también. Correspondía que una placa llevara el nombre de Juvenal en el arco norte, pero
quedó como un tema pendiente.
La historia del fútbol hace guiños o da señales a los estudiosos a lo largo del tiempo. En ese mismo arco del sector norte, Juvenal Olmos convirtió el 3-1 parcial ante Saprissa en la revancha de Copa Interamericana. Fue la tercera vez en la vida que anotaba un
gol por la franja en un primero de noviembre. Anteriormente lo hizo frente a Fernández Vial en 1984 y Lota Schwager en 1987.
En ese
mismo arco, Arturo Norambuena remeció la red ante Rangers de Talca en un San Carlos lleno y abrió la ruta hacia el octavo
título en torneos oficiales. Juvenal Olmos festejó esa tarde su
primer título como entrenador en Primera División. Hasta entonces su mejor
antecedente era la vuelta olímpica con Unión Española en el Ascenso 1999.
Cuando
negociaba su continuidad en Universidad Católica a mediados de 2002, Luis
Felipe Gazitúa, que había recibido en su casa al entrenador en compañía de Andrés Tupper, ofertó una cifra cercana a la mitad de su sueldo para que
continuara. No llegaron a acuerdo, el presupuesto para la conformación del
plantel también sería rebajado.
No fue el
único que supo de promesas incumplidas o falta de gratitud por parte de la
dirigencia, Andrés Tupper en una conversación con Ricardo Lunari prometió al rosarino que se despediría con la camiseta de la franja. No ocurrió jamás,
tampoco accedieron a que dirigiera en el Fútbol Joven. Gerardo Reinoso no fue considerado para entrenar a
los chicos. En el mejor momento de su carrera, en tanto ostentaba la condición de goleador de Copa Libertadores 1993, nunca hubo un incentivo para que Juan Carlos Almada descartara mejores ofertas del exterior.
Si hablamos de casos emblemáticos, recordemos que Ignacio Prieto recién en 2010 fue incluido en la orden de los Cruzados Caballeros. Además, en un asunto mucho más trascendente, Néstor Isella, el mismo que firmaba los contratos en blanco por amor al club, jamás recibió un resarcimiento económico por los años en que la Fundación dejó impagas sus cotizaciones previsionales.
Si hablamos de casos emblemáticos, recordemos que Ignacio Prieto recién en 2010 fue incluido en la orden de los Cruzados Caballeros. Además, en un asunto mucho más trascendente, Néstor Isella, el mismo que firmaba los contratos en blanco por amor al club, jamás recibió un resarcimiento económico por los años en que la Fundación dejó impagas sus cotizaciones previsionales.
El
reconocimiento de ese primer gol en San Carlos de Apoquindo aún espera, al igual que una
oportunidad para que los históricos levanten al club desde el lugar donde el
desconocimiento futbolístico e intereses particulares lo han situado.
Universidad Católica es de su gente y la hinchada no olvida a quienes se
entregaron por la camiseta.
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lunes, 23 de septiembre de 2013
📇 Don Nacho
Cristián Berríos
Ignacio
Prieto cumplió recientemente setenta años y sigue respirando fútbol, tal como
la primera vez que pisó una cancha a comienzos de la década del sesenta. Como
jugador vistió las camisetas de Universidad Católica, Nacional, Lille, Laval y
se reencontró con el club que lo formó al final de su carrera. Fue una pieza
fundamental para Nacional en la obtención de las copas Libertadores e
Intercontinental en 1971, en Uruguay posee un reconocimiento igual o incluso
mayor que Elías Figueroa, sin embargo su corazón siempre estuvo con la franja.
Hablarles
del mejor entrenador en la historia de Universidad Católica – también campeón
como jugador en 1966 - nos lleva a un viaje en el tiempo donde asoman los tiros
libres de Jorge Aravena, las tapadas de Marco Cornez en las campañas de 1984 y
1987, los goles de Osvaldo Hurtado, la conducción de Miguel Ángel Neira, la
celebración de Juvenal Olmos ante la barra del archirrival, las barridas a
muerte de Pablo Yoma, elegido mejor jugador de Croix 1980 antes de que se
lesionara de gravedad.
También
aparece en nuestra memoria la gesta histórica de Copa Libertadores 1993 con el
gol de Sergio Vázquez a Barcelona en Santiago, el de Andrés Romero en Guayaquil
– partido dirigido por Fernando Carvallo -, la tapada de Wirth en el penal de
Cali, el mísil de Ricardo Lunari a Sao Paulo en la final de revancha y los
tantos anotados por Juan Carlos Almada en esa edición del torneo.
Así como en
la música se habla de oído perfecto cuando alguien descubre la nota tras un
ruido al azar, o de ojo fino en la hípica entre quienes eligen al caballo
ganador tras verles darse un paseo, Don Nacho descubre en minutos si un jugador
sirve o no y en cual puesto rendiría mejor. Así fue como reubicó en la cancha a
Andrés Romero, Eduardo Vilchez , Luis Pérez, Juvenal Olmos, Rubén Espinoza,
Ricardo Lunari y otros que asomaron como cartas ganadoras en campañas que
finalizaron con títulos o grandes hazañas deportivas. Buscó en Argentina a
Gerardo Reinoso cuando lo buscaban de Europa.
Junto a
Alberto Fouillioux, su carrera de entrenador supo de éxitos inmediatos, aunque
fueran sustentados por un trabajo realizado a conciencia. En 1980 coronaron a
Universidad Católica como campeón del mundo a nivel juvenil (sub 19) en el
mencionado torneo internacional de Croix. Pocos años después, estando a cargo
del equipo adulto, ganó la Copa Chile 1983 – en ese entonces Copa Polla Gol – y
la Copa de la República, el Torneo Nacional 1984, la copa Ciudad de Palma en
España derrotando al FC Barcelona, la Liguilla 1985 con un plantel diezmado por
los traspasos de Hurtado y Aravena, el Torneo Nacional 1987 y su ciclo culminó
con la mencionada final de Copa Libertadores. Súmele la semifinal de Copa
Libertadores 1984, la gran actuación de 1988 con un arbitraje en Santiago donde Nacional inventó la tarjeta Red Compra y si le
queda vitrina para Don Nacho, ponga el trofeo Costa Blanca de Alicante ganado
al Hércules, la copa recibida en la Liguilla 1992 ante Universidad de Chile, en
una noche donde Almada fue imparable para ellos y Toledo atajaba todo.
Siendo
objetivo, los hinchas no podemos brindarle el sitio que merece en Universidad
Católica. No hay una forma correcta de explicarle a Cruzados SADP el error que
cometen al dejarle fuera. Antes los equipos partían por los mejores y si
sobraba espacio jugaban los malos, ahora los troncos manejan los equipos e
incluso trabajan como funcionarios. Peor aún, los que nunca han pisado el pasto
poseen millones de acciones y manejan las sociedades anónimas.
De todas
formas, feliz cumpleaños querido Don Nacho, usted, don Tito, la camiseta, los
cruzados, las banderas que permanecen empuñadas por los niños, permiten que
rememore tantas conversaciones con mi
viejo, la infancia, el auténtico amor por Universidad Católica, y la
identificación - en una época donde la mayoría está de paso en cualquier parte
o se vende al mejor postor - cada vez parece más escasa a lo largo y ancho del
mundo.
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