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miércoles, 27 de diciembre de 2023

📼 Saludo de Ricardo Lunari



«Toda la verdad sobre Católica, siempre ahí, en la Columna de Razta», comentó Ricardo Lunari, campeón del Apertura 1997, finalista de Copa Libertadores 1993, donde fue una de las grandes figuras del equipo, y un ídolo cruzado que siempre ha defendido los colores.





domingo, 3 de julio de 2022

📼 #GolCDR: El primer gol de Ricardo Lunari por Universidad Católica y la goleada 5-1 sobre Santa Cruz, Copa Chile 1993



CB


Llegó desde Argentina para hacer historia con La Franja, y esa temporada 1993 sería imborrable tanto para él como para la fanaticada cruzada. Había venido con Newell's la temporada anterior, partidos en los cuales rescataron dos empates 1-1 ante Universidad Católica y Colo Colo. 

Y esa historia que viviría en Universidad Católica, que tendría puntos altísimos como los goles a América de Cali ese mismo año, ante Sao Paulo en la final de Copa Libertadores y frente a Colo Colo en la misma instancia, válida por el Torneo Oficial Apertura 1997, comenzó con un partido ante Santa Cruz por Copa Chile. 

José Cardozo estuvo intratable en ese encuentro y anotó un triplete, también se hizo presente en el marcador Andrés Romero. El 4-0 parcial fue obra de Ricardo Lunari. Aprovechando un balón que había quedado picando, convirtió su primer gol en Chile con un zurdazo en el corazón del área rival. 





martes, 12 de mayo de 2020

📇 La hazaña en Cali, nota y transmisión total del partido



CB

El 12 de mayo de 1993, Universidad Católica consiguió un  vibrante empate 2-2 en Cali frente al América. De esa forma, obtuvo un histórico paso a la final de Copa Libertadores. Hasta la fecha, es el último equipo chileno en alcanzar tal instancia en el torneo más importante a nivel de clubes del continente. 

El encuentro se jugó en el estadio Pascual Guerrero de de Cali, ante 35 mil personas, con el arbitraje de Ernesto Filippi de Uruguay. Con anticipación, la policía solicitó al cartel de la ciudad que el juego se disputara sin inconvenientes.

En el partido de ida, disputado en el Estadio Nacional, habíamos ganado por la cuenta mínima con anotación de Ricardo Lunari, a los 29 minutos. Se jugó bajo la lluvia y el balón, demasiado resbaloso para el arquero, quedó a disposición del "Cadi". Los visitantes jugaron a un gran ritmo, con figuras descollantes como Lozano y Rincón, pero el triunfo fue para La Franja.

En Colombia, el América salió con todo y se puso rápidamente en ventaja de 2-0 (Javier Ferreyra mediante lanzamiento penal y Anthony de Avila). Mario Lepe exclamó "Por lo menos agarremos a patadas a estos güeones" y el equipo comenzó a armarse. Juan Carlos Almada, el centrodelantero más completo que tuvo nuestro equipo en varias décadas, convirtió el descuento con un golazo descomunal.

Desde ahí en adelante, Católica volvió a mostrar el fútbol y la sangre que lo había encumbrado en la copa. Gerardo Reinoso, que había entrado por el Mumo, se hizo dueño del mediocampo y a falta de 3 minutos habilitó a Ricardo Lunari, quien entró destapado por derecha. El golazo del Cadi tuvo sabor a gloria. Este gol nos permitió pasar a la final del torneo sudamericano.

Como en toda obra maestra, el desenlace del partido no estuvo exento de emoción. La "Viejita" Reinoso, que había tenido una participación brillante en el empate, habilitó a un rival en su intento de retener el balón. Se le perdona porque es el mejor 10 que vimos en Universidad Católica. El jugador de América terminó siendo derribado en el área y toda la responsabilidad recayó en Oscar Wirth. 

¿Se habrá acordado de su gran campaña en el Ascenso 1975? ¿Habrá pensado en los viajes en bus con los dirigentes preparando sandwichs a los jugadores y el amor a la camiseta que tenía ese plantel? Es muy improbable que así fuera, la expectación en Cali era total y los latidos se multiplicaban.

Oscar Wirth atajó el penal a Escobar, y todo Chile festejó el paso de un elenco nacional a la final de la copa. Católica había escrito una las páginas más notables de su historia. 

Las alineaciones fueron las siguientes:

América de Cali (2): J. Gómez; W. Pérez, Cassiani, J. Jiménez, W. Cabrera; Lozano, L. Alvarez (80’, O. Maturana), Rincón, A. Escobar; J. Ferreira (46’, J. Da Silva), A. De Avila. 

DT: Francisco Maturana.

Universidad Católica (2): O. Wirth; A. Romero, D. López, S. Vásquez, L. Contreras; R. Tupper (58’, G. Reinoso), R. Lunari, N. Parraguez, M. Lepe; J. C. Almada, L. Pérez (75’, J. Cardozo). 

DT: Ignacio Prieto





miércoles, 16 de marzo de 2016

📇 La promesa incumplida a Juvenal Olmos y muchas otras más



Escrito el 16 de marzo de 2016
Actualizado el 20 de agosto 2022 

A fines de la década del ochenta, Alfonso Swett reunió en el camarín al plantel de Universidad Católica, campeón en forma brillante de la temporada anterior. Los jugadores intuyeron que se avecinaba un anuncio importante. "Chico" Swett, entonces presidente del Club Deportivo Universidad Católica, prometió que pondría una placa con el nombre del primer jugador cruzado que anotara un gol en San Carlos de Apoquindo.

El 25 de septiembre de 1988, Juvenal Olmos desató el esperado festejo en el recinto precordillerano. Fue en el triunfo por 3-0 frente a Fernández Vial, Luis Abarca y Patricio Mardones anotaron también. Correspondía que una placa llevara el nombre de Juvenal en el arco norte, pero quedó como un tema pendiente.


La historia del fútbol hace guiños o da señales a los estudiosos a lo largo del tiempo. En ese mismo arco del sector norte, Juvenal Olmos convirtió el 3-1 parcial ante Saprissa en la revancha de Copa Interamericana. Fue la tercera vez en la vida que anotaba un gol por la franja en un primero de noviembre. Anteriormente lo hizo frente a Fernández Vial en 1984 y Lota Schwager en 1987. 

En ese mismo arco, Arturo Norambuena remeció la red ante Rangers de Talca en un San Carlos lleno y abrió la ruta hacia el octavo título en torneos oficiales. Juvenal Olmos festejó esa tarde su primer título como entrenador en Primera División. Hasta entonces su mejor antecedente era la vuelta olímpica con Unión Española en el Ascenso 1999.

Cuando negociaba su continuidad en Universidad Católica a mediados de 2002, Luis Felipe Gazitúa, que había recibido en su casa al entrenador en compañía de Andrés Tupper, ofertó una cifra cercana a la mitad de su sueldo para que continuara. No llegaron a acuerdo, el presupuesto para la conformación del plantel también sería rebajado.

No fue el único que supo de promesas incumplidas o falta de gratitud por parte de la dirigencia, Andrés Tupper en una conversación con Ricardo Lunari prometió al rosarino que se despediría con la camiseta de la franja. No ocurrió jamás, tampoco accedieron a que dirigiera en el Fútbol Joven. Gerardo Reinoso no fue considerado para entrenar a los chicos. En el mejor momento de su carrera, en tanto ostentaba la condición de goleador de Copa Libertadores 1993, nunca hubo un incentivo para que Juan Carlos Almada descartara mejores ofertas del exterior. 

Si hablamos de casos emblemáticos, recordemos que Ignacio Prieto recién en 2010 fue incluido en la orden de los Cruzados Caballeros. Además, en un asunto mucho más trascendente, Néstor Isella, el mismo que firmaba los contratos en blanco por amor al club, jamás recibió un resarcimiento económico por los años en que la Fundación dejó impagas sus cotizaciones previsionales.

El reconocimiento de ese primer gol en San Carlos de Apoquindo aún espera, al igual que una oportunidad para que los históricos levanten al club desde el lugar donde el desconocimiento futbolístico e intereses particulares lo han situado. Universidad Católica es de su gente y la hinchada no olvida a quienes se entregaron por la camiseta.