sábado, 7 de marzo de 2026

📇 ¿El agorero Juan Tagle?


CB

En la primera mitad de los 80', Alfonso Sweet peleaba con la ACF (posteriormente llamada ANFP) por las medidas adoptadas por Miguel Nasur. Universidad Católica era considerado uno de los clubes disidentes, junto a Colo-Colo, Universidad de Chile, Unión Española, entre otros. Un poco antes, a mediados de los 70', la dirigencia del CDUC, encabezada por Raúl Devés, que además contaba con próceres como Fernando Jara, Óscar Lihn, Fernando Roldán, Jaime Vásquez, se enfrentaba a la propia ACF porque les obligaban a jugar de preliminar de otros clubes, siendo Católica una sensación en el Ascenso y repletando estadios por sí mismo. Esa rebeldía no es gratuita. Es una herencia de los fundadores en el amateurismo, los cuales contaban con valores inspirados en el alma mater, que era la PUC, pero cuyo entusiasmo juvenil les llevaba a un inconformismo, que no era otra cosa que una noble ambición, como pedir otro estadio (disponían ya de Campos de Sports), recinto que sería el Estadio Universidad Católica, construido dentro de la casa central, y un nuevo gimnasio. Esos tres valores, el entusiasmo juvenil, la rebeldía y la ambición deportiva fueron el sello de Universidad Católica desde su primera fundación amateur en 1908 como Universidad Católica Football Club hasta el profesionalismo. 





¿Por qué lucha Juan Tagle? ¿Encarna la mencionada rebeldía de esos estudiantes, trabajadores y deportistas cruzados? No. Su lucha hasta hace poco era impedir que se aprobara la ley que separa la Federación de Fútbol de Chile y la ANFP, la cual evitaría la multipropiedad de los representantes en los clubes, y daría más atribuciones a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), que de paso podría esclarecer los negocios y participación de dichos representantes en los clubes. Hace poco más de un año declaró al respecto: "Deberíamos resolverlo en el ámbito del fútbol, cómo queremos que se gobierne el fútbol. Más que esperar que el parlamento lo resuelva, el fútbol, con colaboración de FIFA y Conmebol, debería resolverlo en el Consejo de Presidentes. Nunca ha habido un debate al respecto en el Consejo", como si la ANFP y el Consejo de Presidentes hubiera mostrado mucha eficiencia dictando políticas que desarrollen la actividad formativa y profesional. 

En vez de mostrarse humilde, autocrítico y receptivo, como Carlos Casanova en 1927 al recibir a una delegación de estudiantes que, teniendo el mejor estadio de Chile, Campos de Sports de Ñuñoa, exigían otro para entrenar, nuevo recinto que terminó siendo un estadio de fútbol, boxeo, equitación y otros deportes, Tagle llamó "agoreros" a quienes se atrevían a opinar por el bien del club. Y siguió durante años repitiendo esa palabra despectiva. 






¿Y él qué es? ¿Es un agorero que anuncia  insospechados desastres si los representantes pierden poder y termina este festín sin fiscalización alguna que se han permitido a sí mismos en el Consejo de Presidentes desde el inicio de las sociedades anónimas? Algo está claro, carece también del inconformismo y rebeldía que implica ser de Universidad Católica. Escribió una carta a El Mercurio junto a otros dos presidentes, Jorge Uauy de Palestino y Jorge Contador de Coquimbo, pidiendo que todo permaneciera tal como está, en statu quo, porque "el proyecto ya no se limita a perfeccionar las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales. Ahora redefine la estructura completa del fútbol profesional y de las selecciones nacionales", y con justa razón. Quizás se podría discutir si las demás instituciones deben hacerse cargo de las deudas laborales de los clubes descendidos, pero aquello sería una nimiedad comparado con los recursos que la ANFP ha recibido de Conmebol y ha malgastado en vez de destinarlos al desarrollo del fútbol, como era su objetivo. 

Quizás a mediano o largo plazo la Federación de Fútbol de Chile logre dictar las políticas adecuadas para las selecciones y Universidad Católica recupere su rol de club que persigue tenazmente todo tipo de injusticia, pese a las opiniones y resistencia de supuestos agoreros como Juan Tagle. 



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